
TRANSEUNTES
Nos volvimos a besar, y la caricia destapó,
libre de amarres, los demonios de la pasión.
Un rito peligroso, sin igual.
Todo se volvió nada, feliz vacío,
en esa danza, limpia, vertiginosa
de los cuerpos, pendientes de la sombra.
Los ruidos, fecundaron otros ruidos
en ese torbellino, límpido, de caricias
donde la piel, perfecta, se hizo agua
y las manos ciegos transeúntes
agarrados al alma.
Magisterio
Eso es todo.No en la tierra
alardeando pasos
sino en el aire.
Dejar huellas en el aire
para que las aves nuevas
aprendan a no caer.
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